Hasta siempre Anthony Bourdain

Hasta siempre Anthony Bourdain

Hoy llegué a mi oficina (recuerda que soy un típico Godinez) y comencé con mis labores matutinas que incluyen revisar el Facebook a primera hora, cuando al abrirlo la primer nota que veo es una nota compartida de CNN que habla de la muerte de Anthony Bourdain. Al principio pensé que era broma porque el amigo que compartía la nota por lo general publica cosas irónicas e irreverentes, así que me puse a investigar en otros lados y se confirmaba la noticia: Una de las personas que más admiro y que fueron motivación para que yo iniciara este blog, había decidido partir.

Anthony Bourdain

¿Cómo conocí su trayectoria? Fué hace muchos años, antes de que pasara por mi mente la idea de hacer un blog dedidcado a la gastronmía, cuando la palabra “foodie” aún no la habían deformado a lo que hoy muchos estúpidamente llaman “gorrones” siendo ellos ignorantemente, lo que el verdadero significado encierra.

Un hombre originario de Nueva York y que se convirtió en comensal del mundo, que se enamoró de la comida cuando probó una ostra en un viaje familiar a Francia, que lo llevó a ser un reconocido CHEF, si, de esos que se deben escribir en mayúsculas, y a él SI le quedaba presumirlo, mismo que lo llevó a publicar libros a cerca de su experiencia en la cocina como lo es “Confesiones de un Chef”:

“La vida de cocinero ha sido para mí un largo enredo amoroso con momentos tanto sublimes como ridículos. Pero igual que en todo enredo amoroso, cuando miras atrás, recuerdas mejor los buenos momentos…”

La cámara de televisión mostró a ese hombre, que llevó a adentrarnos en eso lo que la comida real es, a través de varios programas de Televisión y hasta en Netflix lo puedes encontrar.

Sin tapujos, sin reservas

Anthony Bourdain – Sin Reservas era el nombre del programa que nos atrapó (digo “nos” porque mi madre también se hizo fan de él). Lo primero que descubrí en ese programa, fue a un hombre que, viajando mostraba la gastronomía de cada lugar más allá de las pretenciones o el “blof” del querer presumir a un viajero que llega a nuestra ciudad nuestros mejores lugares para comer. Para él eso no servía, el presentaba la comida real, la de la calle, la de las casas, pero en un contexto más allá de lo que la comida encierra; el contexto social y político de cada ciudad o país que visitaba. Mostraba eso que no se vé en una foto en instagram, más de lo que se pudiera entender en 140 )ahora 280) caracteres de Twitter, más de lo superfluo que se es en Facebook; más de lo que hoy en día los auto llamados “influencers” de la comida puedan entender. El estaba arriba de todo eso.

“La buena comida y el buen comer son cuestión de arriesgarse.”

Admiré a esa persona a la que no podías engañar, porque él sabia lo que la cocina es, porque su curiosidad lo llevaba a mostrar ese contexto que le dá sabor a un plato regional o local y porque él disfrutaba o criticaba desde su punto de vista lo que comía o bebía, porque era un ser humano que mostraba lo que la vida es.

Defensor culinario y social de México

Admiro a se ser que, en sus vueltas por el mundo llegó a este país y se adentró a lo que somos, a lo que México sabe y es, así llegó a convertirse en un defensor de nosotros los mexicanos ante sus propios paisanos a los que llegó a llamar en cierta forma “hipócritas” hacia las criticas a nuestro entorno social y al gastronomico, como cuando el Wall Street Journal criticó nuestra comida callejera considerando esa nota “trágicamente fóbica” y enfatizó:

“Espantar a la gente para que no coma comida mexicana no es un buen comienzo.”

Así que ¿Cómo no admirarlo? Por eso Anthony Bourdaín es una de mis inspiraciones más grandes para que yo me decidiera a tener mi blog y hablar de lo que la comida es, que una experiencia gastronómica es parte de lo que nos hace crecer, al entender el contexto de un plato y no de la pretención de un cocinero, de una simple foto bonita de un plato o la prostitución del “food porn” por quienes se dicen expertos al tener miles de seguidores en redes sociales (aunque no sean reales), pero que no tienen idea de lo que es disfrutar un bocado, no solamente en un buen lugar, sino el sentarse en la banqueta y compartir una tortilla o un pan con alguien que tiene hambre, incluso de alguien que ha tomado sin pagar un pan por no tener dinero para comer.

Compartiendo la mesa

Hoy Anthony Bourdain decidió irse, hoy hay un plato y un lugar vacío en las mesas de aquellos que lo conocieron y compartieron con él y que sé que algún día podré hacerlo yo en otro contexto.

“Puedes aprender mucho de un persona cuando compartes la comida con ella.”

Su legado queda en mi, como un ejemplo a seguir, sobre lo que quiero y no quiero ser, el qué hacer con mi blog así como ponderme firme y recalcar a todos que puedo y quiero ser más que un simple #Tragón, porque serlo no significa comer mucho, sino saber comer y disfrutarlo.

Adios Antohony Bourdaín, tu decidiste y esta frase tuya lo refleja:

“Tu cuerpo no es un templo, es un parque temático. Disfruta del viaje”

Hasta siempre.